General, Personales

Un poquito de “catarsis” guardada…

…La tengo entre mis manos, la puedo sentir, oler. Puedo capturar el sonido de su risa que no la he olvidado por lo visto. Es ella tan delicada y hermosa. Solo algo raro, no logro ver su rostro, esta como sombrío en su totalidad. El ambiente no me ayuda mucho tampoco. No sé donde estoy, pero no parece real. Debo estar soñando, pienso. Al poco rato un rayo de luz se acrecienta y cubre en su totalidad mi visión, Ya es realidad, he dormido hasta las 12.14, tengo clases aun más tarde así que no me apresuro en levantarme. Solo me percato que tengo el corazón latiendo a mil. Aun respiro su aroma. O eso me parece. Me estoy volviendo loco, pienso de nuevo.

Me deslizo por las gradas de mi casa una a una pensando en aquel sueño, que fue tan real (suelo soñar con ella pero cosas fantasiosas de mi posición como ex novio, pero son eso nada más). Las aguas del sueño del que acabo de salir me ha dejado mojado de una manera rara, extraña y particular. Como de un modo real. Llego al baño y veo mi rostro en el espejo. Desearía verme bien cuando despierto (como ella -pienso) y al instante me culpo por seguir pensándola.

“Ella” es Ceci, una chica con la que viví mucho y me ha dejado marcado. No la veo hace más de cinco meses. Pareció que eso sería lo mejor,que la ignorancia me haria libre y a ella también. A veces cuando bebo o fumo cosas que me invitan, la pienso pero cada vez un poco menos. Porque mi YO con algún químico enzima piensa que ella ya no existe y solo busca conseguir un poco de placer frío, con la intención de olvidarla, gastando energía en vano.

Me baño pensando en ella. Porque la extraño en la ducha. No fueron muchas veces pero si las suficientes como para creer que sigue allí. Que sigue allí cuando cierro mis ojos, mientras  el agua tibia cae y surca todo mi cuerpo. La miro, me mira; sonrie y la amo. Pero luego sus ojos se me van apenas vuelvo a abrir los míos.

Ahora estoy en la cafetería de la universidad. No siento ningún recuerdo de Ceci aquí quizás por eso me gusta mucho el lugar pienso aliviado. Pero inconscientemente sigo pensando en ella, que aunque no esté presente en algo noto su clara ausencia sobre todas las cosas.
!Ya se acaba el receso!-me avisa una buena amiga. Que sabe lo que siento porque se da cuenta. Solo que es tan buena que no lo menciona a menos que yo lo haga. Me acompaña como en silencio.

El despertador del celular me vibra de una manera taladrante. Ya es sábado y tengo la rutina de los sábados no hacer nada. No salir a ningún lado. Quedarme en pijamas y pantuflas. Relajadísimo leyendo el periodico o mirando algo interesante en el cable. Cuando no hay nada me meto al Messenger, que por cierto me resulta muy aburrido desde hace mucho. Leo mis correos. Son amigos que me invitan a una fiesta esta noche en el departamento de uno de ellos. “Habrá de todo” ponen como para alentar mis hormonas o mis necesidades de algo químico. No hago caso. Busco una taza para hacerme café. Encuentro una que me regalo Jeanpierre un primito lindo que tengo y con el que compartimos el gusto por el Hombre Araña. A veces secretamente lo envidio porque tiene sus polos, mochilas y demás accesorios de este personaje. Y muy sobre todo porque tiene aun la edad de usarlos campeante,sin verse “raro”.

Subo con el café las catorce gradas de mi casa, (ya las conté, en un día de aburrimiento)  cuando voy por la séptima suena mi celular. Es una canción de Diego Torres la que me ayuda a ubicarlo entre mi cama. Es el número de Leo, mi amigo dueño del depa y tan fiestero él. Tendrás que disculparme Leo, pero no te voy a contestar. Porque ganas no hay para perderme y volar en algo esta noche. Pongo mi celular en silencio para que no vuelva a estresarme con su intento de comunicación.

Más tarde salgo a caminar por la calle. Hace frío y es un poco ya de invierno. El verano ha pasado rápido y aburrido. A comparación del anterior. Camino cerca al mar imaginándome el futuro, recordando el pasado, en fin procesando cerebralmente mil cosas que son tan raras y confusas. Porque ya no está ella quizás. De pronto escucho mi nombre a lo lejos.Claudio! Claudio!- Volteo y es un amigo que se acerca, me saluda y pregunta si iré a la fiesta de esta noche. Le digo –Seguro! Como no?-y el trata de animarme mas diciendo que va a estar re-locaza. Me divierte mucho cuando dice esa palabra, hace un gesto que me hace gracia. Río yo y el ríe conmigo. Luego apurado se aleja diciéndome, -Nos estamos viendo entonces-y me da la espalda.

Regreso a mi casa, no tengo ganas de salir. Quizás la pase bien. Pero no tengo ganas de pasarla bien. Enciendo la TV, Busco entre los canales y atrapo a Jerry siendo perseguido por un Tom enojadísimo y torpe. Quizás soy como Tom y es el suyo también mi destino, pienso. Pero aun así me divierte mirarlos. Me hacen pensar cosas buenas y positivas después de todo. Me siento niño de nuevo. No hay preocupaciones. En el momento que el ratón le da una lección de astucia al gato, que esta enloquecido en sí. Suena mi celular, sacándome del mundo de la tele, veo el número y contesto atónito enseguida…

Chris Z.
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